Por el Mundo

Cómo deben adaptarse las oficinas para el trabajo presencial

La pandemia global de coronavirus nos obligó a repensar la necesidad de tener un espacio de oficinas para el trabajo en común. El teletrabajo permitió la continuidad operacional de las empresas, ¿pero cuán sustentable es en el tiempo? Se lo preguntaron estudiosos de todo el mundo.

También fue disparador de diversos relevamientos y estadísticas que dan luz acerca de por qué las oficinas son esenciales para las personas y su necesidad de vincularse.

A su vez, son las bases fundamentales para la creatividad y la innovación, pilares que impactan en el crecimiento de las organizaciones.

La vuelta a la oficina debe sustentarse sobre la base de dos grandes pilares: los estímulos positivos para regresar y la percepción de seguridad en el espacio de trabajo.

La mayoría de las empresas con las que tengo contacto expresaron sus ganas de regresar en el corto plazo, con la idea de que sea opcional, paulatino, con una dinámica de “prueba y error”, y con equipos limitados.

Las limitaciones del teletrabajo

Entre las enseñanzas que nos dejó el teletrabajo está su limitación a cuestiones transaccionales, para la concreción de tareas o bien la resolución de problemas coyunturales.

Además de que es una modalidad que no nos permite proyectarnos: ¿quién se imagina seguir trabajando casi exclusivamente frente a una pantalla de acá a 10 años?

Las empresas están frente al desafío de reinventar el espacio de trabajo y aprovechar esta oportunidad para una nueva etapa en el vínculo con sus equipos.

En este sentido, los desarrolladores estamos sumando propuestas interactivas en nuestros edificios, con halls y espacios comunes o multiuso para favorecer la interacción y el bienestar de quienes los habitan.

La oficina tiene que promover la vida social

Los que tenemos además una infraestructura de servicios y programas de experiencias -que promueven el bienestar y la vida social en el ámbito laboral- contamos con un activo de alto valor a la hora de pensar y conceptualizar un espacio.

La vuelta a las oficinas no es algo que observamos únicamente en nuestro país sino que es una tendencia a nivel mundial.

Nos preguntamos si será por la necesidad de innovación y de incentivo de la cultura corporativa o si estará más ligado al consenso global que considera que la oficina tiene que ser un espacio vincular y fuertemente identitario.

Scott Grbavac, asociado del estudio de arquitectura Urban Agency de Copenhague, Dinamarca, que cuenta con oficinas en tres continentes, participó del ciclo de seminarios Frameworks for Interaction.

Alli intercambiamos ideas con los mayores referentes a nivel internacional acerca del futuro de las oficinas. Según Grbavac, “trabajar permanentemente desde los hogares conlleva una visión extremadamente solitaria de la existencia humana”.

El arquitecto también es partidario de esta teoría que pone el foco no sólo en la interacción con la gente sino con todo el entorno.“Si todos trabajamos desde nuestros hogares, también se perdería la interacción con la ciudad.

Ir desde nuestras casas a las oficinas es una oportunidad única para interactuar con la comunidad, con las personas que probablemente nos cruzamos a diario, de poder hacer una pausa para tomar un café o una cerveza”, reflexiona Grbavac.

Espacios para el trabajo y el disfrute

Por esta misma razón considera que los edificios no deben ser como castillos amurallados que sirvan únicamente para las personas de su interior, sino que deben ser abiertos y permeables para que la ciudad pueda ingresar en ellos.

Así se logrará mejorar la calidad y el tejido urbano además de la dinámica y la vida del mismo edificio.

Un espacio de trabajo atractivo es clave a la hora de cautivar nuevos talentos y fidelizar a los equipos. Grbavac no es el único que hace hincapié en la relación espacios de trabajo y disfrute.

“El concepto de flexibilidad a la hora de conceptualizar edificios también refiere a poder convertirlos en espacios para el disfrute.

Los edificios no residenciales como las oficinas pueden evolucionar y ser los lugares a donde la gente va a encontrarse y disfrutar”, dijo también Carl Backstrand, director internacional del estudio de arquitectura White Arkitekter, de Gotemburgo, Suecia, en el contexto de Frameworks for Interaction.

La importancia de la naturaleza

Desde su perspectiva, y también desde la visión escandinava-sueca, el disfrute está además completamente ligado a la naturaleza. Para la cultura nórdica, los espacios verdes no solo mejoran la calidad del aire, del sonido, los microclimas sino que también aumentan los niveles de hormonas que cultivan nuestra felicidad.

Es por esto que en el diseño de los edificios corporativos se trabaja la inclusión de la naturaleza como un factor determinante para garantizar el bienestar de sus habitantes.

Las estadísticas respaldan estas tendencias. Un relevamiento realizado por Gensler a mediados de 2020 en Estados Unidos destaca que más del 70 % de los encuestados optaría por un sistema híbrido de trabajo, buscando en lo posible un alto grado de flexibilidad.

Solo el 12 % prefirió trabajar 100 % desde su casa.

Durante la pandemia aprendimos también a valorar cada momento, lo que tenemos, justamente porque estuvimos imposibilitados de tenerlo.

Nos acostumbramos a vivir puertas adentro mientras añoramos estar cerca de nuestros vínculos, la socialización y el contacto con la naturaleza y el aire libre.

“Las personas usualmente buscan excusas para estar afuera, socializar y encontrarse con otros”, dice el urbanista Jan Gehl. Y concluye: “Será cuestión de darles una excusa”.

FUENTE: www.clarin.com

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