Urbanismo

Las transformaciones pendientes que por el coronavirus se postergan una vez más

Aunque hoy sus barrancas verdes hacia la avenida son una postal de ese rincón de Palermo, el Parque Las Heras pudo no haber existido. Allí mismo, desde 1877 se erigía la Penitenciaría Nacional. Un muro de siete metros de alto y cuatro de ancho bordeaba toda la construcción. Pero el crecimiento de la Ciudad, la aparición de las primeras torres del barrio y la presión inmobiliaria, entre otras cosas, impulsaron el cierre de la prisión, que fue demolida en 1962. ¿Por qué esta lógica no se replicó en la Cárcel de Devoto?

La penitenciaría de Devoto es uno de esos otros «elefantes blancos» porteños, como la Terminal de Ómnibus de Retiro -degradada, abandonada e insegura- y el Mercado de Hacienda, en Mataderos, que resisten en la trama urbana casi detenidos en el tiempo. Y así seguirán, en el marco de las nuevas demoras que generan la pandemia de coronavirus y la cuarentena​.

Tres semanas atrás la Legislatura porteña votó una nueva prórroga para la mudanza del Mercado de Hacienda, la feria de ganado en pie que ocupa 34 hectáreas en el barrio de Mataderos. El nuevo plazo es el mes de diciembre. Es la décima vez que se posterga la entrada en vigencia de una ley sancionada hace 19 años, que prohíbe el ingreso de ganado a la Ciudad. La obra del nuevo mercado, que estará en Cañuelas, está en stand by por la pandemia.

El primer mercado de hacienda de la Ciudad estuvo donde hoy se encuentra ubicado el Monumento al Quijote, en Avenida de Mayo y 9 de Julio. Para mediados del 1700, había tres, que cubrían el norte, el sur y el centro. En 1872 volvió a ser uno solo, que concentró el movimiento en lo que hoy es Parque Patricios. En 1901 llegó a Mataderos, donde sigue operando. Después su mudanza, comenzará un proceso de revitalización del barrio. El proyecto prevé la urbanización del predio que quedará desocupado con viviendas, escuelas y un parque temático gauchesco.

«El caso de Mataderos, donde quedará libre una enorme cantidad de hectáreas, será una oportunidad para pensar una transformación del barrio y afianzar un desarrollo policéntrico. Viviendas y escuelas, pero también pequeñas industrias, oficinas y galpones con usos diversos. Lo residencial no debe hacer inviable la posibilidad de generar fuentes laborales en el mismo barrio», opina Pedro Pesci, arquitecto, experto en planificación urbana y territorial y docente en la UAI.

Para Pesci las transformaciones son inevitables, pero entiende que pueden darse de manera controlada, con intervención estatal y privada: «En el caso del Mercado de Hacienda, es razonable que el uso se retire de esa zona. Pero será necesario pensar a futuro que pasará con la especulación inmobiliaria y cómo se intervendrá en el barrio para recaracterizarlo», advierte.

En las audiencias públicas, los vecinos reclamaron que el barrio conserve su historia. Entre otras ideas, existe la de desarrollar un parque temático gauchesco y vinculado a las actividades propias del mercado. De esta manera pretenden conservar al turismo, que va todos los fines de semana a la Feria de Mataderos. «Me preocupa que ese tipo de proyectos, mal ejecutados, terminen transformados en una caricatura o que provoquen la gentrificación del barrio», duda Pesci.

¿Elefantes blancos? ¿Heridas urbanas? ¿Cómo y por qué resisten estas estructuras? «Ni elefantes ni heridas -opina Dhan Zunino Singh, investigador del Conicet y especialista en Historia y Crítica de la Arquitectura y el Urbanismo-. El elefante blanco de Ciudad Oculta fue la síntesis de lo que significan infraestructuras abandonadas y con una carga ideológica y política muy fuerte. Herida urbana es la Autopista 25 de Mayo, que provocó la partición de los barrios. El mercado y la cárcel, en cambio, son huellas. Dejan en evidencia que esos sitios eran la periferia. Pero sin interés por parte del Estado y sin presión inmobiliaria, dos fuerzas que operan de manera decisiva, ambos subsistieron».

El especialista pone como ejemplo a Puerto Madero y el Abasto: «Se refuncionalizaron, pero fueron proyectos a largo plazo. Puerto Madero además revitalizó a Barracas y a San Telmo. Parque Patricios tuvo una transformación más rápida, pero limitada a las manzanas que rodean al edificio del Ejecutivo porteño. Uno de los mayores ingresos de los estados son las tierras que posee. Entonces lo que debería preguntarse en este caso la Ciudad es qué resuelve transformando estos sitios y cómo logra que haya equilibrios urbanos y no mera especulación».

Los vecinos de Devoto vienen pidiendo el cierre de la cárcel desde hace décadas. Pero, a pesar de las promesas de diferentes gestiones, el penal sigue funcionando en el mismo lugar y cada vez en peores condiciones. Esta vez, la cuarentena y el coronavirus lo pusieron en el centro de la escena cuando hubo un motín en donde los reclusos reclamaron mejores condiciones sanitarias.

Ahora hay cierta esperanza de que en el futuro la cárcel se vaya, porque en Marcos Paz se construye una nueva para trasladar a los presos. Estaba previsto terminarla en noviembre, pero por el coronavirus los trabajos están demorados. Por eso no se sabe si se podrá cumplir con la fecha prevista para la mudanza, que era a fines de 2021.

Como ocurre siempre cuando la Ciudad vende tierras, el 65% se debe destinar a espacios públicos (incluye calles y veredas) y en el resto se puede construir. En Devoto se planea hacer edificios de viviendas y oficinas, además de comercios. Aún está pendiente el proyecto de ley, que se debatirá en la Legislatura, con participación vecinal en las audiencias públicas.

Según la visión de Pesci, Devoto puede ser un punto de inflexión en las transformaciones pendientes en la Ciudad: «El impacto puede ser diferente, porque es un barrio sin mucha edificación en alto. Por otra parte, a nadie le gusta ser vecino de una cárcel, y en general eso no es algo que se asuma como una identificación. Por este motivo su reconversión puede ser más fluida», concluye.

Uno de los grandes agujeros negros de Buenos Aires es la Terminal de Ómnibus de Retiro, inaugurada en 1983. Tiene la concesión vencida desde 2016 y funciona gracias a prórrogas que fueron avaladas por los sucesivos gobiernos. Cuando Guillermo Dietrich era ministro de Transporte de la Nación, se cayeron dos procesos licitatorios. Y el 16 de junio pasado se publicó en el Boletín Oficial la extensión de la concesión en manos de TEBA (Terminales Terrestres Argentinas SA), la empresa de Néstor Otero que la opera desde 1993.

Durante el verano, por la terminal pasan hasta 50 mil personas por día. Desde Retiro salen servicios a todas las provincias y a Bolivia, Paraguay, Chile y Brasil. Pero sus instalaciones obsoletas no son dignas de su movimiento. Hay baños clausurados, olor a orín, pantallas de información que no funcionan, carteles indicadores rotos, mobiliario viejo y destruido, y escaleras mecánicas fuera de servicio.

La terminal de ómnibus fue pensada como un complemento de las estaciones de trenes, que en los 80 llegaban a todo el país. Hasta que en los 90 fueron cerrando ramales y la terminal se transformó en un eje central, pero no estaba preparada para tanta demanda.

«El futuro de las terminales en las grandes ciudades es un debate muy actual. En París (Francia) ahora mismo se debate sobre la estación Norte, Garde Du Nord. Está en plena ciudad, a menos de 5 kilómetros del Arco del Triunfo o de la Torre Eiffel», apunta Andrés Borthagaray, urbanista y director para América Latina del Instituto por la Ciudad en Movimiento, una organización creada en Francia. «Son temas que deben plantearse con una mirada más integral -continúa-, con una estrategia articulada que permita utilizar mejor la infraestructura que ya tiene una ciudad. Pienso en el Paseo del Bajo, en el puerto. La experiencia de un viaje no empieza y finaliza en una terminal. Hay que llegar hasta ella y pensar de qué forma se está llegando hasta ella».

Borthagaray plantea una estrategia global: «Tomando como eje estas tres grandes intervenciones pendientes (Retiro, Devoto, Mataderos), me preguntaría cómo se combinan las cuestiones ambientales, económicas y sociales. Y puntualmente sobre el mercado y la cárcel, son dos grandes oportunidades para generar espacios verdes en una ciudad con déficit. Cada lugar que no se aprovecha, se pierde».

FUENTE: Silvia Gómez – www.clarin.com

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