Urbanismo

Crece la polémica por una plaza de Palermo “ocupada” por una famosa parrilla

Era una plazoleta pública con patio de juegos. Pero removieron los juegos y la reconvirtieron en una huerta urbana. En la esquina de Soler y Gurruchaga, la famosa parrilla Don Julio instaló siete enormes cajones de madera para el cultivo de frutas, aromáticas y verduras. Allí van a plantar 30 especies diferentes y, según anticipan desde el restaurante, la cosecha se destinará a la gente del barrio y a comedores de la zona. Pero la transformación de la plazoleta «Luna de enfrente» genera mucha polémica.

La iniciativa fue consensuada con la Comuna 14, que firmó un convenio de colaboración con la parrilla Don Julio para facilitar el espacio. Se trata de un espacio público y el debate quedó abierto a medida que se fueron conociendo detalles del acuerdo.

Y claro, también por el renombre de los protagonistas. Don Julio está considerado el mejor restaurante de Latinoamérica y está número 34 en un ranking mundial. Lleva 21 años instalado en el mismo lugar, a metros de la plazoleta, y su propietario aseguró a Clarín que este proyecto le dará «55 metros cuadrados de verde a una plaza seca que prácticamente no se usaba». En el catastro porteño se la ubica como plazoleta y posee 371 metros cuadrados.

Fuentes del Gobierno porteño explicaron que las Comunas tienen potestad para firmar este tipo de convenios de «padrinazgo». Este tendrá una duración de cinco años. La empresa deberá hacerse cargo de abrir y cerrar la plazoleta (funcionará de lunes a lunes de 10 a 18) y del mantenimiento. También deberá destinar personal para el cuidado del cultivo, en el que no se podrán utilizar agroquímicos ni fertilizantes. Además, habrá una zona de compostaje y se dictarán cursos. Todo esto, según los papeles del convenio.

Pero aunque el proyecto avanza, se encuentra judicializado. Desde el Observatorio de Derecho a la Ciudad presentaron una denuncia penal y una acción de amparo ambiental. Si se otorgara la cautelar, las obras podrían quedar paralizadas y la inauguración, prevista para los próximos días, suspendida.

«Este acuerdo vulnera dos ordenanzas: la 43.794, que dispone que los convenios deben ser aprobados por la Legislatura, y la 46.229, que indica que no se puede otorgar concesión, cesión, transferencia, tenencia precaria, permiso de uso ni cambio de destino de ningún espacio destinado a parque, plazas y plazoletas que son de dominio público», explica Jonatan Baldiviezo del Observatorio.

La Junta Comunal que aprobó este convenio está integrada por cinco representantes de Juntos por el Cambio, incluido su presidente, que es Martín Cantera, y dos del Frente de Todos. Estos últimos se abstuvieron de votar. En un comunicado, explicaron que no tuvieron acceso al convenio y que no tenían constancia de que el proyecto haya sido consensuado o comunicado a los vecinos de la zona.

¿Que dicen desde Don Julio? Su propietario, el sommelier Pablo Rivero, se mostró consternado con la situación: «Lo que estamos haciendo es maravilloso y está pensado para el barrio y la gente del barrio. Acá vivimos en un microclima, cada vez estoy más enamorado del barrio. Don Julio cumple 21 años en la misma esquina. Los que opinan en redes sociales no son de la zona. Hay una arena política en la que no tengo nada que ver, no me interesa, me excede. La plaza seca no se usaba, porque a una cuadra hay una plaza de una manzana (la Inmigrantes de Armenia). Me cuesta mucho creer que este convenio pueda estar generando un conflicto», dijo.

Sobre las huertas urbanas, contó que es una tendencia mundial: «Es algo nuevo, que se está dando en todas las grandes ciudades y que interesa mucho entre los cocineros. Es un debate interesante, es lógico que genere dudas, pero en este caso, ganan la Ciudad y los vecinos. Don Julio está haciendo una donación, todo lo ponemos nosotros. La plaza también va a mejorar, se van a dictar cursos, los vecinos van a poder colaborar y sembrar, va a haber bancos para que se sienten a tomar un mate y disfruten los olores de los cultivos. Este proyecto no quita verde, al revés, aporta», explicó.

Rivero asegura que no está pendiente del cartel de padrinazgo: «Hoy soy un referente del barrio, nos va bien, nos conocen en todo el mundo, tenemos la oportunidad de dar algo. Lo vivo como una gesta».

El abogado ambientalista Enrique Viale viene impulsando fuertemente el proyecto de las huertas urbanas: «Pero en espacios verdes amplios, y que la utilidad pública esté clara y vinculada con las organizaciones barriales, con asociaciones vecinales, con los vecinos que necesiten esas cosechas. La Ciudad tiene parques y plazas en donde las huertas pueden convivir con los usos de estos espacios verdes. En este caso en particular el cambio de uso es muy evidente y no tengo dudas de que su habilitación debe pasar por la Legislatura, debe ser debatido», opinó.

Viale contó que en Chacarita existe una iniciativa de huertas impulsadas por recicladores urbanos, quienes «vienen resistiendo el embate del gobierno, que quiere desmantelar el proyecto».

Según las últimas cifras publicadas por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad, Buenos Aires posee un promedio de 6 metros cuadrados de espacios verdes por habitante; los mismos metros que en 2006. Hay barrios como Almagro y Boedo (Comuna 5) que tienen sólo 0,02 m2 por habitante. En una ciudad con escasos pulmones verdes, el debate sobre su explotación y uso, continúa abierto.

FUENTE: Silvia Gómez – www.clarin.com

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